Escuché a una dama soltar por ahí, como si fuera esperable, como si fuera factible.
El amor hoy en día no se cómo se ve, pero el día que un hombre esté cerca mío de nuevo espero que sea por elección.
Espero que sea inteligente,
pues me he topado con hombres necios, con superficiales, con pobres tontos que no hacían más que desilusionarse conmigo,
entonces necesitaban recurrir a alguien más. Que sepa qué es lo mejor para él.
Así que cuando acepte al amor de nuevo, quiero a alguien que me quiera.
Que sepa -tenga bien claro- que entre tantas mujeres más bellas, y más sabias, y más claras, mi corazón nos pertenece, así como también el suyo
para hacer uno.
Un hombre que sepa desde el comienzo que me puedo equivocar, que torpezas como las mías hay pocas, y que me balanceo sobre los pies cuando estoy contenta. Que disfrute de mis actividades tanto como yo, pues me hacen lo que soy, me arman día a día. Que ame la música, porque cada vez que nos miremos va a llegar. Y que comprenda los distintos tipos de amor,
que respete y valore el crecimiento.
Que sea un hombre ambicioso, siempre que lo guíe el corazón.
Quizás un caballero algo impuntual, para que no tenga que esperarme tanto (ni se enoje cuando tardo en secar el baño).
Espero un compañero que me elija por lo que hay en mí, más allá de lo superficial. El tiempo pasa, el invierno requiere calorías, el verano necesita bailar. No voy a cansarme de repetir que "la primavera me llena de vida, y el otoño me vuelve nostálgica porque estamos en mayo otra vez". Y cada vez que pasen las cuatro estaciones voy a volverme más vieja, y más canosa,
mis manos van a estar cada vez más arrugadas.
Que acepte el arte como forma de vida. Que adopte la vida como modo de ser.
Que elija estar vivo conmigo,
que vuele en sueños
y -despierto- me ame sin medida.
Que me permita admirarlo, apreciarlo de lejos.
Que preste su alma a mis trazos, y sepa darse cuenta cuándo cerrar los ojos
para dejarse invadir por nuestro amor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario